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Lo que nos pasa a los del 84

Ultimamente todo empieza a coger unos tintes dramáticos. Llevo semanas, removiendo viejas amistades que se olvidaron. Gente de mi generación o alrededores. Gente normal, sencilla, con trabajo con amigos, que piensa, reflexiona y ven que algo no va bien. Han perdido el norte.
Ultimamente se vuelve un bucle, quedamos, hablamos:

-¿Cuánto tiempo, no?-.
-¿Cómo va todo?-.
-No se, disperso, me falta algo, no se donde voy.-.

Realmente no se lo que pasa. Pero creo que tiene que ver con todo esto. Esta sociedad, donde lo bueno lo que vale, es lo nuevo, lo bonito, lo más caro. Dónde se valora por la cantidad de cifras de su precio. Dónde las cosas antiguas pierden su valor. Dónde lo feo no cuenta.
Hay amigos que siguen infelices con sus vidas pero no intentan cambiarlo, se compadecen y tiran adelante con lo que tienen. Otros, han dejado el trabajo y se han tomado un break para pensar, reflexionar, buscar esa meta que les llene. Tal vez esa meta no les alimente el cuerpo, pero si el alma. Necesitaran mezclar las cosas materiales con las inmateriales para encontrar equilibrio.

Las dos caras de un mismo problema. Seguir y romper. ¿Qué harás tú?

Mientras escribía este post escuchaba | Love of lesbian - domingo astromántico

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4 Responses to “Lo que nos pasa a los del 84”

  1. 1
    Anna:

    Ése no es problema tan sólo de la generación del 84.

  2. 2
    albertpelias:

    Yo soy de la generación del 88 y veo como poco a poco se dan los primeros síntomas para que pase eso de lo que tú hablas…mis amigos y yo empezamos a seguir distintos caminos, y la mayoría transitamos por esos caminos que nos vas alejando sin mucha convicción, solo por inercia. Es algo triste. Me quedo con una frase de Risto Mejide: “Crecer es aprender a despedirse”

  3. 3
    Coco*:

    Eso tb me pasa a mí, que soy del 83…

    Y estoy en esa fase. La de no querer dejar atrás todo lo q nos enseñaron nuestros padres, la de valorar las cosas por algo más q por el dinero… No quiero romper con eso porque me han educado así… pero me da la sensación de que las generaciones más jóvenes se creen mejores q nosotros por conocer más marcas caras y tenerlas en más cantidad en sus manos… Conozco a decenas d niñas de 15 que tienen más pasta que yo, bueno, no la tienen, se la funden en un finde de compras… Y son felices y me miran por encima del hombro… Pero no. Ellos, ellas, las más jóvenes (o las de nuestra edad o mayores que viven como el ejemplo que he puesto) no se quedan con la esencia de la vida. Y cuando les vengan los problemas gordos de verdad (no esos que tienen consistentes en qué me pega más si el verde o el azul) van a pasarlo horrorosamente mal porque no se habrán parado a analizar y a alimentar el alma, como dices… Aunque ell@s crean que sí…

    Créeme…

  4. 4
    CHB:

    Jajajaja perdonar que me ría. Eso es ley de vida señores, la juventud crece antes. Me explico, los jóvenes tienen acceso a edades más tempranas a todo. Esto tiene su parte positiva y su parte negativa, bueno porque aprenden antes muchas cosas y malo porque para ciertas cosas hay que tener un mínimo de madurez mental para asumirlas en toda su magnitud.

    Nuestros padres pensaban que nuestra generación estaba “perdida” y esto pasa de generación en generación sin remedio.

    La generación de mis padres podía estar equivocada o no, pero tenían las cosas claras, objetivos que conseguir que daban sentido a sus vidas, trabajar, comprarse un piso, casarse y formar una familia. Esos valores se están difuminando, queremos vivir la vida, los antiguos valores ya no sirven porque nos limitan. Ahora tener un hijo se a convertido en un “lujo” aparte de un “lastre”. Un hijo nos impide hacer todas las cosas que queremos, nos quita libertad, es una responsabilidad que ya no queremos pero este “lastre” nos hace cambiar nuestra perspectiva de la vida y nos da unos valores que ahora no tenemos y objetivos por los que luchar y que dan sentido a nuestra vida y no nos dejan tener esa sensación de perdido, no nos damos cuenta que cuando algo nos quita una cosa nos da otra. Lo malo es que somos egoístas ya que no queremos renunciar a tener unos lujos por un hijo, no queremos dejar de tener ese cochazo en vez de pasar con uno más sencillo, no queremos dejar de tener esa ropa por otra más barata, no queremos dejar de comprar esa tv plana de x pulgadas por esa otra de x-4, no queremos dejar de poseer ese teléfono móvil superchupi-superguay por otro no tanto… En definitiva el lujo no es un hijo, es nuestro egoísmo por no dejar los auténticos lujos que son los materiales y que tanto nos gustan y suben el ego.

    Chebetario (anecdotario del CHB)

    Estaba yo en un parque cuando vi que había un grupo de adolescentes (14,15 y 16 años) chicos que iban de machotes y chicas con miniminifalda tacones y fashion-victims que estaban de botellón y medio borrachos. Bueno esto es hasta normal, lo que me sorprendió y me hizo saltar las luces de alama fue la frase que soltó uno de ellos -”si juntamos 30€ pillamos medio gramo”. Esto me dejó estupefacto y no es que sea nuevo pero si que tristemente veo que es algo que se ha extendido mucho y a unas edades que al ser fácilmente influenciables pueden llevar a acciones que te marcarán toda la vida. Y lo triste es como estos “crios” pueden tener acceso a este tipo de material y quien es el “capullo” que les vende a estas edades.

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Israel Ferrer

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